CAPÍTULO VII : REGLAS BÁSICAS PARA LA FELICIDAD INTERIOR

Ha llegado el momento de afrontar la primera etapa.
Por consiguiente, reforzaremos nuestras defensas arrancando de raíz las malas hierbas adheridas y oxidadas por pensamientos inútiles que impiden ver las cosas como realmente son, vitalizando el estado de ánimo y robusteciéndolo de tal modo que seamos capaces de expulsar cualquier sentimiento negativo, desánimo o pesadumbre físico o moral para que nuestro Yo, auténtico y real, emerja con la incontenible voluntad que implique liberarse de las invisibles cadenas que nos amarran de por vida.
Corresponde a la nutrición ser la primera de las funciones que aparecen en la escala de todos los seres vivos.
Casi todos los problemas que atosigan al hombre civilizado provienen de una mala alimentación. Por tanto, la calidad del alimento, cantidad y naturaleza, resultan indispensable para poseer una buena salud. Sin salud no hay vida, simplemente porque vitalidad, dicha y alegría son conceptos imprescindibles para el buen funcionamiento de la máquina humana. Si en la alimentación abundan las toxinas como desgraciadamente ocurre con la “comida basura” en vez de vigorizar y potenciar la vitalidad, la debilita por la escasa fuerza, vigor o resistencia de la enfermiza fragilidad de un cuerpo incapaz de luchar y sobreponerse a los innumerables dificultades que constantemente aparecen una y otra vez a través del existir.
A partir de ahí, amigo de los bolsillos repletos de telarañas, aparece el primer espectro cuya maligna semilla comienza a procrear innumerables descendientes que con el tiempo se convertirán en desdichas, sufrimientos y dolores, sometiéndonos –aunque en numerosas ocasiones apenas lo percibimos- a su dictatorial dominio ante un afligido ánimo incapaz de contener y frenar por escasa o nula voluntad la maligna ponzoña que exhalan sus invisibles cuerpos.
No olvides nunca que sobriedad en el comer, moderado ejercicio físico e higiene corporal son las fundamentales bases físicas para que emerge brillante y triunfadora la “Voluntad de Superación” capaz de alcanzar aquello que te propongas de antemano por difícil y arduo que sea conseguirlo.
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Reglas de obligado cumplimiento:
1.- Asegurarse de reunir las necesarias condiciones físicas, mentales y anímicas. Ante todo, resulta fundamental el propio anhelo o las ganas de resurrección a una nueva forma de vivir y actuar. Querer es poder. Eso simplemente quiere decir que debemos estar totalmente convencidos de nuestras fuerzas y del camino que vamos a emprender.
2.- Establecer un plan de acción y valorarlo.
3.- Actitud y conducta: Conceptos fundamentales.
4.- “Voluntad de Superación”: Desde un principio asumir: sacrificio, lucha y sufrimiento.

¿Cuál es el premio a conseguir?
Más que un premio es un maravilloso don que te hará resucitar de las cenizas de un mundo infeliz.
Cuando la muda voz de la duda o el titubeo aparezca en tu espíritu, hecho que acontecerá en numerosas ocasiones, conviene silenciarlos mentalmente porque de lo contrario infestarán de asco, fastidio o aburrimiento la totalidad del cuerpo desacreditando la trascendencia de quién lucha, sufre y padece, por eliminar de su existir aquéllos espectros psíquicos que niegan la felicidad a quien se la merece.
Jamás abandonarás ninguna regla de las expuestas para pasar a la siguiente si no estás plenamente convencido de que la has superado.

ASEGURARSE DE REUNIR LAS NECESARIAS CONDICIONES…
Esta primera regla integra al individuo en un proyecto cuya idea fundamental se apoya en el desarrollo, crecimiento y superación personal, con el único fin de potenciar al máximo las inmensas posibilidades que ofrece el pensamiento cuando se logra encauzar hacia nuestro propio interés y beneficio.
Implica una finalidad y el modo de llevarla a feliz término.
La lucha por sobrevivir en una civilización acuciada por el estrés, las emociones, el trabajo, la producción o la acometividad, entre otras cosas, crean innumerables taras físicas y mentales cuyos inmediatos efectos dan paso a preocupaciones, tensiones o pretensiones que afectan con graves manifestaciones la turbulenta vorágine de un mal vivir que todo lo engulle.
Debemos indagar, como lo haría el astuto Sherlock Holmes en el interior de nuestra mente la forma más adecuada para que la armonía, amistad y la buena correspondencia de las partes del cuerpo repercutan en el todo con el único fin de recuperar una salud gravemente debilitada.
¿Sabes que existe un estrés positivo?
Se genera cuando comenzamos a vitalizar – de análoga manera que una batería- el impulso físico, mental y espiritual proveniente de la madre naturaleza.
Nada hay más efectivo para la salud que la alegría del vivir. Actividad energética que anima y consolida cada una de las funciones biológicas del cuerpo humano garantizando al mismo tiempo, sin visitar al médico, el excelente funcionamiento de nuestro cuerpo. Para ello solo debes tomar alguno de los siguientes medicamentos: Aire puro, ejercicio físico y mental, sol, dieta natural, descanso, libertad, afinidad y solidaridad con todo lo creado… Todos juntos crean la natural concordancia, armonía y equilibrio tanto en el interior del Ser como del mundo que nos rodea. A partir de entonces jamás te abandonaran el sol, la luna y las estrellas.
A medida que crece imparable el estrés positivo disminuye hasta desaparecer, como neblina del amanecer ante la irrupción de los radiantes rayos de la luz solar, el estrés negativo que nos persigue sin tregua ni descanso por parte de una civilización altamente competitiva, de escasos sentimientos.
Aunque resulte pesado lo repetiré por última vez dada su importancia psicológica.
Un cuerpo sano y fuerte lo posee cualquier animal salvaje. Por tanto, nuestro primer paso será vivir con arreglo a las leyes naturales siempre que podamos. Ejercicio diario sin exceso y buena alimentación, acompañados de playa, campo o montaña, aparte de potenciar nuestro estado físico poco a poco expulsará de nuestro inquietante entorno aquéllos obcecados fantasmas como lo son: la baja autoestima, miedo o temor, pesimismo, conducta violenta, depresión, exaltación o arrebato…
Cuando el estado del alma se encuentre embargado por la debilidad enfermiza de unos nervios profundamente alterados apelaremos a la:
– Meditación: Ordenar la mente del caos y la confusión de un entorno de negativas consecuencias.
– Reflexión: Apoyándose en la serenidad y la armonía que produce la relajación mental, exploraremos nuestra intimidad anímica desechando las impurezas de los defectos y al mismo tiempo potenciaremos nuestras virtudes vitalizándolas con los adecuados nutrientes naturales.
¿Pero, como distinguiremos los unos de los otros?
En nuestra intimidad, de la misma manera que también ocurre en el entorno exterior nos encontramos con amigos como también de enemigos que, aunque no los podamos ver ni tocar, sabemos que existen porque los percibimos por sus nefastas consecuencias.
Entre los primeros podemos citar: Voluntad, fuerza, valor, coraje, amor, optimismo, lucha, libertad… que se transforman como hermosas mariposas por la “Voluntad de Superación”, en maravillosa primavera repleta de alegría, autoestima, solidaridad, esperanza, ilusión…
Los que debemos eliminar o prescindir serán aquellos exacerbados adversarios que asaltan, embisten y provocan los males que afligen el espíritu y lo convierten en un nauseabundo estercolero. Por fortuna, estos últimos los conocemos a casi todos. Incluso sabemos sus nombres, donde viven y medran, como también el inmenso daño que provocan sus perturbadas manifestaciones. He aquí algunos de ellos: Depresión, estrés, insolidaridad, miedo, angustia, sufrimiento físico o espiritual, hipocresía, ambición, envidia, egoísmo…
Una vez motivado por medio de la “Voluntad de Superación” el prometedor cambio que hará realidad esperanzas e ilusiones o lo que es lo mismo, la resurrección de nuestro Yo verdadero, dedicaremos todos los esfuerzos a orientar la nave hacia el adecuado puerto que pueda cobijarnos para siempre de perturbadoras borrascas y tormentas con la confianza y tranquilidad de que sabremos actuar acertadamente en venideras confrontaciones