CAPITULO II : UN MUNDO INCOMPRENSIBLE

Ante todo, en situaciones como ésta intentemos averiguar, dada la incertidumbre y la gravedad de la situación, orígenes y causas por las que nos hemos visto abocados al inquietante estrés y a la depresiva angustia de un futuro desesperador carente de ilusión y esperanza para expulsar de la mente cualquier culpa o castigo que nos perturbe el ánimo ,convencidos de la lamentable situación que nos encontramos, proveniente de la ineptitud para desarrollar con éxito un empleo o conseguir aquello que verdaderamente deseamos.
¿Por qué millones de seres humanos integrados en casi todos los países que pueblan el planeta se han convertido en esclavos de un sistema atroz y salvaje llamado hoy día “capitalismo salvaje” sustentado por el rentable beneficio que produce la corrupta productividad de sacar provecho al sudor ajeno?
La respuesta aparece al instante, sencilla y demoledora: Por la ignorancia y la cobardía de quién acostumbrado a comer en el nauseabundo pesebre como vulgar bestia de carga resulta incapaz, por su desvitalizado cerebro, de luchar y exigir lo que por su trabajo le corresponde.
Si uno recibe en pleno rostro un escupitajo ¿debe agachar la cabeza y mirar hacia otra parte? Seguramente una gran mayoría ya habrá pasado por esa penosa situación. En tales casos las leyes de la naturaleza indican el verdadero camino a seguir. En toda confrontación no existe otra alternativa que luchar o huir. Pero solo huyen eternamente los cobardes, porque nutridos en la angustia que depara miedo y temor han sido educados y aleccionados desde la misma infancia a obedecer el poder establecido, a callar y someterse a la subordinación de unas leyes injustas que siempre protegen la prepotencia de quienes más fortuna y poder poseen.
Por tanto, nos hallamos dentro de un círculo de hierro imposible de escapar. Desde que tenemos uso de razón esculpen, en nuestra inocente virginidad, la esclavitud del raciocinio. Nos encadenan con oxidados grilletes, nos infestan de falsos credos, como someterse y no luchar contra la injusticia, esconder la verdad de la luz del día, obedecer al poder establecido pese la corrupción y la mentira de la legalidad establecida , o al sometimiento que degrada y envicia a gran parte de la especie humana… Vacían de auténtico contenido nuestras mentes conduciendo y orientado la verdadera educación a una especie de gestión administrativa para que el callar, obedecer y servir, formen parte de nuestra propia idiosincrasia y, para mayor burla y escarnio, nos aseguran que el sufrimiento, la injusticia o el hambre que mata y envilece, serán recompensados sobradamente en el más allá. Poderosas razones para crear en el gran rebaño humano el suficiente temor y cobardía para que nadie se desmadre y vuelva cuando aprieta el hambre a comer en el gran pesebre social. De este modo, somos aleccionados por una educación profundamente errónea y materialista basada en la utilidad de lo inútil donde brilla con luz propia dinero, éxito o poder.
Dioses omnipotentes pero astutos y malignos alejados de la verdadera realidad de las cosas, cuyo reluciente fulgor ciega a los hombres al mismo tiempo que oxida la felicidad del Ser al transformarlo en la insensatez al No Ser. Con ello, virtud, sabiduría, verdad o libertad, grandes pilares que sostienen la felicidad han sido reemplazados desde la primera página del gran libro de la historia humana por: maldad, ignorancia, mentira o el terrible sometimiento que convierte al hombre en esclavo de su propia sombra. Desgraciadamente esta despiadada lucha entre estos dos irreconciliables bandos siempre se ha decantado con la derrota de los dioses buenos incapaces de hacer frente a tanta perversidad.
Podemos comparar el mundo que vivimos como un enorme saco de manzanas donde la fruta pútrida altera y disminuye la salud de las demás. Y, no es cuestión de cantidad porque una sola de ellas contagia con su maligno virus a las de su alrededor por sanas y fuertes que sean. Quizás por esa simple cuestión nos encontramos en un mundo plagado de dolor y sufrimiento.
Para que esto siga eternamente aparecen con el suficiente dinero y poder que les otorgan sus corruptas fortunas, gobernantes, políticos o religiosos. Cada cual con sus banderas y estandartes proclaman su propio interés con aparentes verdades que aunque lo parezcan no lo son. Modernos pastores como los viejos de antaño conducen los innumerables hatos a los pesebres de la ignorancia infiltrándoles el miedo o el temor de ser sometidos y castigados si no obedecen unas leyes escritas a su gusto y paladar con dolor, sudor, sangre y fuego ,del inmenso hato humano que sólo sirven y benefician sus propios intereses.
Así se crea el sometimiento legalizado por quienes ostentan desde siglos el poder. Esa clase vil, corrupta y mediocre, que con sus relucientes botas pisotea a su antojo la vida y el vivir.
Sus gordinflones culos pegados a perpetuidad sobre la vieja poltrona como obcecadas lapas sobre las rocas del mar sólo viven y medran para incrementar su propio bienestar. Sin apenas conciencia ¿qué les importa el dolor y el sufrimiento que deparan injusticia, guerras, hambre o paro?
¿Conocéis algún ciudadano con predominio de fortuna y poder, ya sea político, militar o religioso que camine como vosotros con los bolsillos repletos de telarañas?