CAPÍTULO I : VOLUNTAD DE SUPERACIÓN

      Este pequeño artículo está dedicado a todos aquéllos desahuciados de la vida y de la sociedad que caminan cabizbajos con la mente vacía y los bolsillos repletos de telarañas.

    ¿Te sientes desdichado porque te han echado de patitas a la calle debido a la crisis económica o  a cualquier chorrada del todopoderoso empresario  pasando a formar parte, uno más, del inmenso rebaño  de los cientos de miles desempleados que mendigando un trabajo engorda las interminables colas del INEM? .¿Porque mires por donde mires tu futuro aparece más negro que la boca de un lobo?

     Tal vez, el sufrimiento  espiritual socava y roe como obcecada termita una mente despoblada de contenidos positivos.

    ¿Te acompaña la depresión a todas partes como la sombra al cuerpo?. Entonces sin lugar a dudas necesitas auxilio,  como el  abandonado náufrago que en medio del  embate de las despiadadas olas busca la oportunidad de agarrarse a cualquier tabla salvadora con el único fin de sobrevivir  y no ser tragado por el tenebroso abismo  de la mar.

    Siento decirlo, pero sin apenas darte cuenta vas a formar parte, o formas ya, de un vasto colectivo de muertos vivientes, verdaderos zombis humanos que, un día sí y el otro también, caminan cabizbajos por las frecuentadas callejuelas del existir arrastrando consigo mismo el recelo, el temor o la cobardía, idiosincrasia congénita más propia del esclavo nutrido y alimentado de las sobrantes migajas del amo que como señor feudal manda y ordena con el invisible látigo que hiere y aflige pero no mata.

     Te integrarás en la infinita procesión de anónimos seres sin verdadera identidad propensos a soportar, siendo inocentes de toda culpa, penas y castigos dadas sus propias limitaciones. En definitiva, actuarás como pájaro enjaulado que de súbito, recuperada la libertad, resulta incapaz de volar por la atrofia de sus alas dado el largo cautiverio. ¡Hay que cambiar!

     La no confrontación a la legalidad de unas leyes implacables implantadas por el sistema capitalista que sólo beneficia a unos pocos en detrimento de la gran mayoría dificultan la posible solución de unos problemas que crecen sin cesar entre  los marginados del sistema por carecer de la suficiente preparación anímica, desvitalizada por un contorno de innumerables e invisibles enemigos.  Pero por suerte, todavía existe una alternativa capaz de resucitar a un muerto de sus propias cenizas sin esperar como Lázaro la milagrosa voz de Dios.

    Pero antes debes pasar por un amargo calvario. Las terribles palabras, ¡no, no y no! te seguirán por todas partes. Se introducen en tu propio domicilio, comparten lecho contigo y por mucho que huyas siempre te encuentran por formar parte de tu mismo cuerpo. Como horripilante sueño, de Kafka, sino no remedias a tiempo tan caótica situación te convertirás en un triste pelele excluido de la sociedad donde las cínicas palabras de aliento, en vez de reconfortar, aún te hundirán cada vez más en la espesa ciénaga de la insolidaridad y la incomprensión más absoluta.

   ¿Favores, quién dijo favores?

   ¿Amistad, solidaridad  o compañerismo, dónde se esconden cuando los buscas desesperadamente?

    Pero amigo que caminas con los bolsillos repletos de telarañas, no todas las puertas se cierran. Existe una que mientras seas mortal siempre permanece abierta a todas horas, ya sea de día o de noche, verano o invierno. Es la maravillosa puerta de la ilusión y la esperanza, capaz con la imparable fuerza que otorga la “Voluntad de Superación”  convertir la derrota en victoria, pesimismo en optimismo, sufrimiento en gozo y, sobre todo, transformar los primeros síntomas psicológicos que ya empiezan a descomponer tus agitados nervios en una envidiable salud anímica tan fuerte  y poderosa que nada ni nadie podrá detener.

     ¿Necesitas un empujón? ¿Quizás un fuerte empujón para convertir en realidad lo que a simple vista parece un sueño  imposible de realizar? Si aún crees en ti mismo y estás dispuesto a ello te indicaremos el camino. Será  la superación de tu propia voluntad la única fuerza capaz de obrar el milagro de la resurrección según la lucha, el sacrificio y el raciocinio, que pongas en esta extraordinaria aventura que de inmediato puedes comenzar.

      Sin demora, hoy mismo o mañana al levantarte observa atentamente la figura que aparece reflejada en el espejo.

      Ese ser de espíritu abatido y de triste mirada, melancólico, que habla entre dientes, que refunfuña, que censura las acciones de todo el mundo sin analizar las propias, exiliado de la vida y el vivir,  de baja o nula autoestima y cuya pesimista y negativa sombra le sigue a todas partes, ¿eres realmente tú? ¿Cuándo piensas escapa  de la tenebrosa mazmorra en la que tú mismo te  has encerrado?

     ¿Tu forma de ser y actuar es impropia de ti?  Entonces, ¿A qué esperas para que  el temor y el miedo de enfrentarte al existir se transforme en valor y valentía? Si no expulsas de tu cuerpo los nauseabundos excrementos que  forman,  cobardía, temor, pesimismo, desasosiego, o desconfianza, te volverás, si no comienzas más pronto que tarde la confrontación, en un asustadizo ser incapaz de espantar de su alrededor los innumerables fantasmas que  incordian y perturban el ánimo, aunque  en realidad sean creados por la propia imaginación.

      Aviva el ingenio, reflexiona y medita, que bastante falta te hace. ¿Hasta cuando piensas aguantar esos malditos aguijones que como dolorosas y puntiagudas espinas martillean constantemente tu mente? O acaso estás contento de ser el infeliz desdichado  que pese a tener la suficiente “Voluntad de Superación”  solo es visible en el microscopio.

     ¿Empezamos ya?

      En tal caso, esboza tu primera sonrisa matutina diciéndole a la figura del espejo que aunque te parece que a ti no lo es, que ¡el milagro de la resurrección comienza ya!